¿Cómo se organiza hoy la clase trabajadora para seguir siendo clase en lucha?
Esta no es una pregunta retórica ni provocadora por capricho. Es una pregunta histórica. La clase trabajadora solo ha logrado conquistas cuando ha sabido leerse a sí misma en su tiempo, reconocer sus transformaciones y reorganizar sus formas de lucha según las condiciones materiales que le impone el capital. Aferrarse a una forma organizativa como si fuera eterna no es fidelidad a la historia; es, muchas veces, negación de la realidad. El mundo del trabajo ha cambiado profundamente. La informalidad dejó de ser marginal, el empleo estable ya no es la norma, y millones de trabajadores y trabajadoras sobreviven entre la ciudad y el campo, entre la calle, el barrio, la vereda y la plataforma. En ese escenario, la clase no desaparece: se reconfigura. Y si la clase se transforma, también deben transformarse sus herramientas de organización y lucha. Hablar de innovación sindical no significa desconocer el sindicalismo histórico ni deslegitimar a quienes entregaron su vida a la defensa de los ...






