LA HUELLA DEL ASFALTO: HISTORIA DE SUNMCOL PIEDECUESTA, SANTANDER
Capítulo I: El origen en el asfalto
metropolitano (2013)
La historia de la Subdirectiva SUNMCOL Piedecuesta no nació en los
escritorios de la burocracia, sino en la resistencia viva de las calles
santandereanas. Corría el año 2013 cuando el mototaxismo en la Zona
Metropolitana de Santander enfrentaba una de sus épocas más duras. Los decretos
locales de restricción del parrillero amenazaban con decretar el hambre para
miles de hogares que dependían del día a día sobre dos ruedas.
Como en toda gran causa, se requería un comienzo, un faro que organizara la indignación. Ese liderazgo recayó en las manos de Fermín Hernández, un conductor de motocicleta que entendió que la única forma de frenar las encerronas institucionales era la unión colectiva. Con una visión estratégica, Fermín logró mover y concertar las voluntades de los trabajadores de toda la herradura metropolitana: Girón, Floridablanca, Piedecuesta y Bucaramanga. Bajo su dirección, el asfalto santandereano rugió con movilizaciones masivas que paralizaron los municipios, dejando claro que el mototrabajo no se arrodillaría ante la exclusión.
Capítulo II: Los años del silencio y el dolor
(2015 - 2023)
Entre 2015 y 2023, SUNMCOL en su contexto nacional vivió sus años más
oscuros. Una dolorosa barrera de invisibilización se levantó desde la
gobernanza local y nacional, e incluso desde amplios sectores del movimiento
social tradicional. En las regiones, las mafias del transporte formal —taxis y
busetas— en complicidad con las autoridades locales, aplicaban brutales
encerronas a los mototaxistas para que la policía de tránsito inmovilizara su
única herramienta de trabajo mediante la imposición de la infracción D12.
Capítulo III: El Talento Obrero y la Economía
Humana
A pesar de la persecución, SUNMCOL PIEDECUESTA mantuvo claras sus
reglas: el sindicato alternativo no viene a vivir de la renta, sino del trabajo
propio. Frente al modelo materialista de las cooperativas tradicionales y las
empresas privadas que despojan los derechos, los mototrabajadores de Piedecuesta
definieron su labor como un trabajo artesanal.
Tras resistir el devastador contexto de la pandemia de 2020 y la crisis
económica posterior, la constancia de SUNMCOL dio un giro definitivo en este
año 2026. Lo que durante una década se reclamó en las calles de Santander, hoy
se ha convertido en una victoria jurídica e institucional histórica frente al
Estado colombiano:
- El Reconocimiento del Ministerio del
Trabajo y la ANSV (2026): El Gobierno Nacional emitió el Protocolo de
Prácticas Seguras, reconociendo formalmente la motocicleta como una herramienta
legítima de trabajo y fuente de ingresos familiares contra el desempleo.
- El Aval Técnico del DANE (2026): El
Departamento Administrativo Nacional de Estadística cerró con éxito la
validación técnica de las propuestas de SUNMCOL presentadas en las mesas
técnicas, reconociendo al gremio como un sujeto político de derechos
(Indexación de la serie CUOC 83210).
- El Compromiso del SENA (Primer Trimestre
de 2027): El Servicio Nacional de Aprendizaje ha certificado por escrito
que la ocupación de los mototrabajadores y sus denominaciones asociadas
quedarán oficialmente incorporadas en la Clasificación Nacional de
Ocupaciones (C.N.O.) a comienzos de 2027.
CONCLUSIÓN Y CONTACTO SINDICAL
Desde el municipio de Piedecuesta, Santander, portando con orgullo el
logo de la Dignidad, el Respeto y la Equidad, y cobijados por la bandera verde
y negra, los mototrabajadores reafirman que su lucha sigue en pie.
¡EL MOTOTRABAJO EN SANTANDER NO ES INFORMALIDAD, ES ORGULLO OBRERO Y
DIGNIDAD POPULAR!

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