LA HUELLA DEL ASFALTO: HISTORIA DE SUNMCOL PIEDECUESTA, SANTANDER


Capítulo I: El origen en el asfalto metropolitano (2013)

La historia de la Subdirectiva SUNMCOL Piedecuesta no nació en los escritorios de la burocracia, sino en la resistencia viva de las calles santandereanas. Corría el año 2013 cuando el mototaxismo en la Zona Metropolitana de Santander enfrentaba una de sus épocas más duras. Los decretos locales de restricción del parrillero amenazaban con decretar el hambre para miles de hogares que dependían del día a día sobre dos ruedas.

Como en toda gran causa, se requería un comienzo, un faro que organizara la indignación. Ese liderazgo recayó en las manos de Fermín Hernández, un conductor de motocicleta que entendió que la única forma de frenar las encerronas institucionales era la unión colectiva. Con una visión estratégica, Fermín logró mover y concertar las voluntades de los trabajadores de toda la herradura metropolitana: Girón, Floridablanca, Piedecuesta y Bucaramanga. Bajo su dirección, el asfalto santandereano rugió con movilizaciones masivas que paralizaron los municipios, dejando claro que el mototrabajo no se arrodillaría ante la exclusión.

 La solidaridad y hermandad de los liderazgos municipales de la "Sultana de los Andes" y sus vecinos permitieron que Fermín Hernández traspasara fronteras para representar al mototaxismo en otros departamentos. En Bucaramanga, la causa se unió a la apuesta de valientes organizaciones sociales de la "Ciudad Bonita", quienes venían realizando un profundo trabajo urbano en barrios populares y universidades. Esa sinergia entre el motor obrero y la academia popular dio su primer gran fruto: la conformación oficial de la subdirectiva SUNMCOL Santander, inscrita formalmente con su registro ante el Ministerio del Trabajo.

 A partir de ese hito, la Directiva Nacional SUNMCOL vio en Santander un bastión de claridad política, convocando a sus líderes a comisiones de alta relevancia en Barrancabermeja, Bogotá, Unión (Valle), Yumbo, Pasto, Popayán, Isnos (Huila) y Medellín.

  

Capítulo II: Los años del silencio y el dolor (2015 - 2023)

Entre 2015 y 2023, SUNMCOL en su contexto nacional vivió sus años más oscuros. Una dolorosa barrera de invisibilización se levantó desde la gobernanza local y nacional, e incluso desde amplios sectores del movimiento social tradicional. En las regiones, las mafias del transporte formal —taxis y busetas— en complicidad con las autoridades locales, aplicaban brutales encerronas a los mototaxistas para que la policía de tránsito inmovilizara su única herramienta de trabajo mediante la imposición de la infracción D12.

 Llegaron las amenazas, el exilio para algunos compañeros y el derramamiento de sangre. El mototaxismo pagó con la vida de sus líderes el derecho a sobrevivir; la violencia segó caminos en Morales (Cauca), Córdoba, Sevilla (Valle), San Vicente del Caguán y Puerto Rico (Caquetá).

 Memoria Histórica: En Popayán, en los patios de inmovilización de motocicletas, el acoso policial sistemático y la discriminación total llevaron al compañero Luis Enrique Aranda Tunubala a tomar la trágica decisión de ingerir pastillas de cianuro, presionado por la asfixia económica y el silencio cómplice de los organismos de derechos humanos que brillaron por su ausencia.

 En Piedecuesta y el área metropolitana, cada retén policial se convirtió en una aberración jurídica donde el Sistema Económico Colombiano demostraba su verdadero rostro: un régimen que defiende la iniciativa privada multinacional impuesta por el FMI, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la OCDE, mientras quiebra, persigue y criminaliza la iniciativa empresarial que surge del sector popular e informal.

 

Capítulo III: El Talento Obrero y la Economía Humana

A pesar de la persecución, SUNMCOL PIEDECUESTA mantuvo claras sus reglas: el sindicato alternativo no viene a vivir de la renta, sino del trabajo propio. Frente al modelo materialista de las cooperativas tradicionales y las empresas privadas que despojan los derechos, los mototrabajadores de Piedecuesta definieron su labor como un trabajo artesanal.

 Su actividad —el transporte personalizado de pasajeros, el domicilio puerta a puerta, los mandados y el acarreo de alimentos— es una iniciativa privada popular nacida de la tradición comunitaria y la capacidad de trabajar en colectivo. No es un proyecto para acumular capital internacional o vivir pendientes de la quincena; es un proyecto de vida indisociable de la dignidad humana. SUNMCOL toca el hombro del trabajador informal con humildad, recordándole que su labor es esencial para el desarrollo social de los barrios y veredas del área metropolitana.

 Capítulo IV: El Triunfo Histórico de 2026 (La luz en el camino)

Tras resistir el devastador contexto de la pandemia de 2020 y la crisis económica posterior, la constancia de SUNMCOL dio un giro definitivo en este año 2026. Lo que durante una década se reclamó en las calles de Santander, hoy se ha convertido en una victoria jurídica e institucional histórica frente al Estado colombiano:

 

  1.  El Reconocimiento del Ministerio del Trabajo y la ANSV (2026): El Gobierno Nacional emitió el Protocolo de Prácticas Seguras, reconociendo formalmente la motocicleta como una herramienta legítima de trabajo y fuente de ingresos familiares contra el desempleo.

 

  1.  El Aval Técnico del DANE (2026): El Departamento Administrativo Nacional de Estadística cerró con éxito la validación técnica de las propuestas de SUNMCOL presentadas en las mesas técnicas, reconociendo al gremio como un sujeto político de derechos (Indexación de la serie CUOC 83210).
  2.  El Compromiso del SENA (Primer Trimestre de 2027): El Servicio Nacional de Aprendizaje ha certificado por escrito que la ocupación de los mototrabajadores y sus denominaciones asociadas quedarán oficialmente incorporadas en la Clasificación Nacional de Ocupaciones (C.N.O.) a comienzos de 2027.

 Este triunfo nacional le da a la Subdirectiva SUNMCOL Piedecuesta el respaldo legal definitivo para exigir a los alcaldes y concejales de la zona metropolitana un verdadero diálogo social. Con las cartas sobre la mesa, el sindicato avanza en su exigencia de una reforma legislativa que revise las fotomultas y exonere las deudas de la infracción D12, apelando a una justicia digna para los sectores populares.


CONCLUSIÓN Y CONTACTO SINDICAL

Desde el municipio de Piedecuesta, Santander, portando con orgullo el logo de la Dignidad, el Respeto y la Equidad, y cobijados por la bandera verde y negra, los mototrabajadores reafirman que su lucha sigue en pie.

 

¡EL MOTOTRABAJO EN SANTANDER NO ES INFORMALIDAD, ES ORGULLO OBRERO Y DIGNIDAD POPULAR!












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