Mototrabajo en Colombia: la economía invisible que sostiene a más de 2.200 personas

 En diferentes regiones de Colombia, miles de trabajadores encuentran en el mototrabajo una alternativa de subsistencia frente a la falta de empleo formal. Más allá de ser una actividad cotidiana en carreteras rurales y zonas periurbanas, el mototrabajo representa para muchas familias una fuente fundamental de ingresos.

Un reciente estudio socioeconómico realizado por la Asociación Sindical Única Nacional de Mototrabajadores Agrarios de Colombia (SUNMCOL) ofrece una radiografía clara de la realidad que viven estos trabajadores. La investigación se desarrolló con una muestra de 606 mototrabajadores en distintos municipios del país, permitiendo identificar características demográficas, laborales y sociales del sector.

Un trabajador adulto con larga trayectoria laboral

Los resultados del estudio muestran que el mototrabajador promedio tiene 46,3 años de edad, lo que indica que esta actividad está concentrada principalmente en población adulta en edad productiva.

Además, los trabajadores reportan una experiencia laboral promedio de 8,9 años en el mototrabajo, lo que demuestra que esta actividad no corresponde a una ocupación temporal, sino que constituye un medio de subsistencia prolongado para miles de personas.

El mototrabajo sostiene familias

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio está relacionado con la responsabilidad económica que asumen los trabajadores.

En promedio, cada mototrabajador tiene 2,67 personas a cargo dentro de su núcleo familiar. Si se considera la muestra total de 606 trabajadores, esto significa que el mototrabajo contribuye al sostenimiento de aproximadamente 1.618 personas adicionales.

En términos sociales, esto implica que la actividad impacta directamente a más de 2.200 personas, lo que demuestra su importancia dentro de las economías locales.

Una actividad marcada por la informalidad

El estudio también revela importantes desafíos en materia de protección social. Solo el 11,4 % de los mototrabajadores realiza aportes al sistema de seguridad social, mientras que el 88,6 % carece de cobertura.

Esto significa que casi 9 de cada 10 trabajadores no cuentan con protección social, lo que refleja los altos niveles de informalidad laboral presentes en el sector.

La falta de acceso a seguridad social expone a los trabajadores y a sus familias a riesgos económicos significativos frente a situaciones como enfermedad, accidentes o vejez.

Víctimas del conflicto encuentran sustento en el mototrabajo

Otro dato relevante del estudio es la presencia de población afectada por el conflicto armado dentro del sector.

El 24,8 % de los mototrabajadores encuestados reporta haber sido víctima del conflicto armado, incluyendo situaciones de desplazamiento forzado, despojo de tierras, afectaciones físicas o experiencias directas relacionadas con la violencia.

Para muchas de estas personas, el mototrabajo se ha convertido en una alternativa económica frente a las dificultades de acceder a oportunidades laborales formales.

Una realidad que exige atención pública

Los resultados del estudio evidencian que el mototrabajo constituye una actividad económica de subsistencia con impacto social significativo.

Más allá de la informalidad que caracteriza al sector, esta actividad sostiene el ingreso de cientos de familias y cumple un papel importante en la movilidad y economía cotidiana de diferentes territorios.

Reconocer esta realidad abre la puerta a discusiones necesarias sobre políticas públicas orientadas al reconocimiento del sector, la inclusión laboral, el acceso a seguridad social y el fortalecimiento de la economía popular en Colombia.

El mototrabajo no es solo una actividad individual: es una red de sustento familiar que hoy sostiene a miles de personas en el país.

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